Sunday, November 16, 2008

Gasolina o Teenagers scare the living shit out of me


Durante las dos veces que he visto la ópera prima del cineasta guatemalteco Julio Hernández Cordón, Gasolina, la sala del cine ha estado casi vacía. Lo irónico de este hecho es que la inmensa mayoría de los ausentes son quienes más se beneficiarían de presenciar esta minimalista obra. Se me ocurre que si Todd Solondz hubiese sido chapín, éste hubiese sido su primer filme. Gasolina tiene ese mismo sabor agridulce de la suburbia blanca que retrata Solondz en Welcome to the Dollhouse: hostilidad, ensmismamiento, apatía, odio. Comentaba con León Aguilera, fotógrafo y escritor, que el retrato que pinta Hernández trasciende la idiosincracia de la clase media guatemalteca: los 3 personajes principales, Nano, Ray y Gerardo, son el caldo de cultivo de esta tierra extraña que habitamos.
Me explico: si no podemos ponernos a verga, se nos ocurren otras formas de matar el tiempo; en el caso de los adolescentes, evadir el concepto de responsabilidad ante un embarazo inesperado, robar gasolina para financiar sus paseos, o bien, irnos al puerto, y/o chingar al vecino (el guardián soñoliento de la colonia). La primera y más maldita de nuestras road movies, la agresividad presente es lo que Alan Mills describe así: "Sospecho que nunca volveremos a tener la oportunidad de ver una película tan violenta con menos sangre, con menos balas y con menos sexo. La violencia que distribuye Gasolina es la de los intersticios del lenguaje, el vacío que recuerda la presencia de algo absolutamente mayor e innombrable, como marco fatal para los desencuentros humanos".

8 comentarios:

Andrea said...

Con Gasolina retrocedí 10 años, vivia en el D.F. el abuelo de mi amiga Jay tenia un pick up Ford del 57, ella le robaba las llaves al viejo y yo le sacaba pesos de la billetera a mi papá y nos escapabamos por las noches a dar vueltas al Centro Histórico. supongo que lo haciamos para huir del aburrimiento de nuestra existencia de clase media´.

Duff Man said...

"You've lead quite a life" como diría Anna en Closer. Siento que estos mates existenciales, nuestros primeros hurtos y vandalismos trascienden la clase media, ¿no crees?

Andrea said...

La adolescencia trasciende cualquier limite social màs bien, en el caso de nosotros los hijos de la clase media el aburrimiento viene de la mano de esa sensación de tenerlo todo resuelto,la casa, la comida, el estudio, la ropa y las diversiones, todo por cortesía de nuestros laboriosos padres, pero te entiendo.

Duff Man said...

Buena observación, la clase media: el sandwich que puede salvar o cagarse en todo.

homohominilupus said...

Se justifica el que la sala haya estado vacía. La falta de un argumento, el desborde de eventos incongruentes y -violencia- exagerada son los causantes de tan abúlico éxito en las taquillas de cine.

Estoy seguro que este director pudo haber realizado mejor un cortometraje con el dinero invertido en la producción de tan mala película.

Pero por supuesto que la crítica progre es la única que puede encontrar historias donde no las hay.

Sobre los actores si me parecen coherentes con el mundo de clase media actual, y su actuación no tiene calificativos, pero tampoco los merece debido a la ausencia de un buen script. No se engañen buscando justificar el trabajo de este director con análisis de argumentos donde no existen los mismos previamente.

Por suerte el trabajo de este muchacho aún empieza y le falta un largo camino como cineasta que recorrer. Espero que su próximo trabajo si esté a la altura de un premio internacional, porque esto ni se le acerco.

Thanks por tu crítica, me gustó a pesar de que estoy en desacuerdo con muchas cosas.

Saludos,

Duff Man said...

¿La crítica progre? WTF? Te encargo ver Elephant de Gus van Sant, Batalla en el Cielo de Carlos Reygadas, The Brown Bunny de Vincent Gallo, o 4 de Vladimir Sorokin, y después platicamos (Gasolina comparte elementos de todas esas obras). Desconfío de quien reduce una obra a "mala" o "buena", that's just lazy. Ahora bien, se nota el paternalismo al llamarlo "muchacho". De casualidad, ¿no tiene tu misma edad, o acaso no es mayor que vos?

Leon said...

Recuerdo argumentos similares cuando se estrenó 2001 A Space Odyssey. Hoy, algunos de sus viejos detractores la consideran maestra. No intento comparar ambas producciones, sólo apunto a la reacción de quienes buscan una narrativa coherente, discursiva, elemental. Gasolina cuenta una historia y descarnada, si la fueramos a comparar con estilos de programación podríamos decir que lo hace al estilo spaghetti. Para un estilo bien estructurado, ahí están los filmes de Mel Gibson yo de Jean Claude Van Damme. Andá, mirálos.

Duff Man said...

Yo ignoro con todo mi corazón, por ejemplo, a quienes descalifican las películas de Wes Anderson, porque no escribe ni dirige comedias tradicionales.